No hay cosa escondida que al cabo del tiempo no sea bien sabida.
Este refrán popular español destaca que la verdad siempre sale a la luz.
Significa que es imposible ocultar un secreto, mentira o mala acción de
forma permanente, ya que el tiempo y las circunstancias terminan revelando la
realidad.
Deriva directamente del Evangelio de San Lucas (Lucas 8:17): "Porque
nada hay oculto que no haya de ser manifestado".
Miguel de Cervantes lo inmortalizó en el capítulo
48 de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
Advierte sobre las consecuencias de la deshonestidad en las relaciones.
Resalta cómo las huellas digitales y los archivos históricos impiden
ocultar el pasado.
Foto: Tertulias de La Manqueta
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