Arrimar el ascua a su sardina
La expresión «arrimar el ascua a
su sardina» significa aprovechar una ocasión o situación en beneficio
propio, actuando con egoísmo o buscando solo el interés personal.
Según la RAE, equivale a aprovechar
una coyuntura para lo que a uno le interesa o importa.
Ejemplo de uso: «En la reunión de vecinos, cada uno trató de
arrimar el ascua a su sardina para que el ascensor se instalara primero en su
rellano».
Antiguamente, en los cortijos de
Andalucía (siglos XVIII y XIX), a los trabajadores o braceros se les daban
sardinas para almorzar que debían asar ellos mismos en una hoguera común.
Para que su propio pescado se
hiciera antes, cada trabajador cogía las brasas (el ascua) y las arrimaba
exclusivamente hacia su sardina.
Al acaparar el calor, la hoguera
central se debilitaba o terminaba por apagarse, perjudicando a los últimos y
obligando en algunos lugares a suprimir las sardinas del menú.







































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