Vivienda barata
Cuando yo trabajaba, en el año 1992, me propusieron fabricar
piezas de hormigón armado, para construir casas baratas. Eran piezas que se ensamblaban
unas con otras creando bloques de viviendas de 3 plantas o 5 con ascensor.
En esas piezas venían incrustadas los huecos para las
ventanas y puertas, incluso los balcones para cocina y habitación,
Las ventanas y puertas de balcones de aluminio, las puertas
interiores de madera, los suelos de pergo y la puerta de entrada blindada en
todos los casos.
Tenía que diseñar los moldes para que las piezas de cemento
fueran perfectas y encajaran unas con otras, como si fuera una construcción
lego.
El primer problema que se planteo fue cuantas viviendas iban
a ir en cada bloque y cuantos bloques podíamos construir en un terreno que no
teníamos.
Cuál iba a ser la mano de obra necesaria, vehículos,
aparatos etc.
Mi experiencia en la construcción de maquinaria para obra,
me iba a permitir diseñar útiles para la fabricación de las piezas, había que
diseñarlo todo para hacer una presentación atractiva a los inversionistas.
El cemento que íbamos a usar seria blanco y el acabado fino
brillante eso lo teníamos muy claro. También teníamos claro que las cubiertas
serian piezas de cemento tratado contra humedad, calor y ligeramente inclinados
para escupir el agua de lluvias.
Entonces empezaba el boom de las placas solares y pensamos
en ellas para cubrir las necesidades de luz, frio y calor, de los edificios y
viviendas.
Empezamos diseñando la estructura del edificio y calculando
las cimentaciones necesarias para sustentarlo, una vez resuelto ese problema,
seguimos con el diseño de los moldes para construir los bloques, tenían que ser
piezas manejables con grúas normales y que encajaran unas con otras con algún
tipo de sellante isotérmico, el acabado final se haría con cemento blanco para
que no se notara la junta.
Todo el exterior del edificio seria blanco, el interior de
los pisos también blancos, el aluminio de todo el edificio, seria negro, para
darle un toque de ruptura al blanco. Las puertas de todos los pisos iguales de
Sapeli castaño claro, los suelos de pergo tipo roble para contrastar con las
puertas, los sanitarios, taza, bide y plato de ducha doble color blanco,
muebles de cocina y baño, electrodomésticos, barandillas etc. Todos iguales
para ahorrar costes. Cada piso tendría disponible una plaza de garaje y un
trastero.
Necesitábamos suelo para construir, urbanización de la zona
construida, iluminación y seguridad incluida, transporte público y todo lo
necesario para que la urbanización fuera habitable, la cantidad de viviendas
dependería de las ayudas de los ayuntamientos implicados y de las ayudas de la
comunidad autonómica donde se construyeran las viviendas. También de las ayudas
de bancos y cajas de ahorros para financiar la obra.
Hasta aquí todo es pura ciencia ficción, teníamos que
calcular cuánto había que invertir en construir las piezas de hormigón y todo
lo demás y teníamos que calcular a cuanto se vendería cada piso para que lo
pudiera comprar un asalariado de tipo medio y tener un beneficio en cada piso.
La tarea era muy grande, tan grande que aún hoy seguimos
haciendo números mi mujer y yo y no nos salen las cuentas. Bien porque la
inversión inicial era muy grande y no teníamos inversores, bien porque las
ayudas que creíamos nos iban a llegar, nunca llegaron, tampoco los terrenos
para construir, bueno un terreno sí que nos ofreció una persona, que no voy a
decir su nombre.
Aún hoy, treinta y tantos años después de aquella idea, seguimos
insistiendo en que es la mejor manera de construir pisos baratos, pero se ha
quedado en eso, una idea.
En fin, lectores, no desesperéis quizás algún lector pilla la
idea y la saca adelante, si necesita alguna documentación se la daré encantado.
Un visionario





