Agustina de Aragón
A pesar de que las mujeres han sido
las grandes olvidadas de nuestra Historia, Agustina de Aragón es uno de
los personajes históricos más conocidos. Siempre vestida de baturra y
disparando un cañón con el botafuego en la mano, su iconografía es
reconocida por todos. Ha sido ejemplo de valentía y símbolo nacional. Y
su personaje ha protagonizado novelas, películas y obras de teatro.
¿Quién fue esta mujer? ¿Cuál su verdadera historia?

Retrato de Agustina de Aragón de José Antonio Márquez
En los años 1808 y 1809 la ciudad de
Zaragoza puso su nombre con letras mayúsculas en la Historia tras
resistir de forma absolutamente heroica dos terribles asedios del
ejército napoleónico. Una de las claves que explican cómo fue posible el
gran valor que demostraron los defensores en Los Sitios de Zaragoza fue
el fuerte sentimiento de unidad que protagonizaron. Temerosos del
invasor, en esta guerra se implicaron todos: militares y civiles, pobres
y ricos, nobles y campesinos. Y también quienes nunca habían sido
invitados a participar en batalla puesto que no se les presuponía valor:
los niños, los curas y las mujeres.

Ilustración de los Sitios de Zaragoza
Hoy estamos habituados a ver a mujeres
formando parte de las fuerzas armadas y de los cuerpos de seguridad del
Estado, pero entonces era algo insólito. Tradicionalmente la guerra era
un ámbito exclusivamente masculino y la mujer tan solo participaba en
ella de manera ocasional, en casos de emergencia, y siempre de forma
auxiliar. Ellas intervenían en labores logísticas como el transporte de
agua o munición, la preparación de la comida o la elaboración de
cartuchos. Atendían a los heridos y cuidaban de los enfermos.

Zaragoza en el Arco del Triunfo de París. Fuente: plenas.blogia.com
Sin embargo, las extraordinarias
circunstancias que se dieron en Los Sitios de Zaragoza hicieron que
algunas de ellas fueran más allá y llegaran a participar directamente en
los combates. Realizaron una intervención decisiva y demostraron que
sabían combatir mejor que muchos hombres. Ganaron incluso
condecoraciones por su valentía. Los mismos soldados franceses dieron
testimonio de su valor. El oficial Daudevard de Ferrusac escribió en su
diario:
“¡Y allí en medio estaban sus
mujeres, arrostrando los mayores peligros, sirviendo las baterías… o con
la bayoneta en la mano… o animando al soldado, en medio de una lluvia
de balas y granadas!”

Detalle del Monumento a los Sitios de Agustín Querol. Fuente: lositiosdezaragoza.wordpress.com
De todas las acciones que protagonizaron
las mujeres en los Sitios de Zaragoza, la más famosa fue la de Agustina
de Aragón. Ocurrió el 2 de julio de 1808 en la antigua puerta del
Portillo durante el segundo ataque serio que los franceses lanzaron para
conquistar la ciudad.
En realidad, nuestra protagonista fue una
joven barcelonesa nacida en Reus y llamada Agustina Zaragoza. Cuando
estalló la Guerra de la Independencia estaba casada con un sargento de
artillería y tenía un hijo de cuatro años. Las circunstancias les
obligaron a separarse y Agustina se trasladó con su hijo a la casa de su
hermana que vivía en Zaragoza.

Cómic Mujeres célebres de 1963
Al llegar la guerra a la ciudad, Agustina
se dedicó a realizar labores de apoyo. Aquella mañana se encontraba
ayudando a los artilleros de la batería del Portillo. Llegó un momento
en el que todos los defensores cayeron abatidos y los franceses se
disponían entrar. Cuando se dio cuenta, se armó de valor, agarró un
botafuego y disparó uno de los cañones que había quedado cargado. Su
disparo dio de lleno en la columna de soldados que se acercaba a la
puerta e hizo retroceder a los sorprendidos franceses el tiempo
suficiente para que llegasen los refuerzos. En vista de lo ocurrido, el
mismo general Palafox arrancó los galones de un sargento muerto y la
condecoró allí mismo.

Agustina disparando el cañón en la serie de grabados Ruinas de Zaragoza de Gálvez y Brambila.
Precisamente así es como la representó
Mariano Benlliure en la escultura de bronce que corona el monumento
dedicado a las Heroínas de Zaragoza en la actual Plaza del Portillo.
Agustina mira de frente vestida con una casaca de uniforme de sargento
de artillería. Debajo hay un baturro que porta una corona de laurel,
símbolo de la victoria, y canta las hazañas de la más famosa de las
heroínas.

Monumento a las Heroínas 1908. Fuente: fundacionbenlliure.files.wordpress.com
Este monumento se levantó con motivo del
Primer Centenario de los Sitios en el año 1909 y rinde homenaje a todas
las Heroínas. Por eso, en sus laterales también encontramos las imágenes
de otras mujeres: Manuela Sancho, Casta Álvarez y María Agustín en un
lado y la Madre Rafols, la Condesa de Bureta y Josefa Amar y Borbón en
el otro.

Agustina y Palafox en la comparsa de Gigantes y Cabezudos de Zaragoza. Fuente: blog.zaragozaturismo.es
Aunque ha pasado a la posteridad por el
cañonazo que protagonizó en el Portillo, Agustina combatió durante los
dos Sitios y destacó en la defensa de la Puerta del Carmen. Sus momentos
heroicos fueron muchos más pero curiosamente sólo se la recuerda por el
cañonazo.
Fue una mujer fuera de lo común. Tras los
Sitios de Zaragoza fue detenida y conducida hacia Francia. Se escapó en
Puente la Reina donde murió su hijo pequeño. Vagabundeó hasta llegar a
Teruel donde fue reconocida y reclamada por la Junta de Defensa. Se
trasladó a Sevilla y después Cádiz. Le fueron reconocidos sus honores
pero no contenta con ello volvió al combate. Tras una breve estancia en
Barcelona donde se reencontró con su marido se infiltró en la ciudad
sitiada de Tortosa para luchar. Nuevamente fue hecha prisionera pero
volvió a escaparse. Esta vez para enrolarse en una guerrilla en la que
permaneció el resto de la Guerra de la Independencia. Al finalizar la
guerra se reencontró con su marido pero él murió poco después. Agustina
estaba en la ruina y volvió a casarse, tuvo una hija, y acabó sus días
en Ceuta en su compañía.

Cartel de la película Agustina de Aragón de Juan de Ortuña protagonizada Aurora Bautista en 1950.
Semejante hoja de servicios le valió para
ser recibida por el rey Fernando VII y su heroica biografía llegó a
oídos de toda Europa. Llegando incluso a inspirar una composición al
poeta inglés Lord Byron. Agustina se convirtió en el símbolo romántico
de la masa anónima de defensores que combatió al ejército napoleónico y
su cañonazo en el gran mito de la resistencia patriótica de los
españoles.
En el año 1908 y ante la presencia del
rey Alfonso XIII, sus restos mortales fueron trasladados a Zaragoza y
depositados en la Iglesia del Portillo, donde fue habilitada una de las
capillas como Panteón a las Heroínas de los Sitios. Allí descansa junto a
otras dos relevantes valientes mujeres como Manuela Sancho y Casta
Álvarez.
