Con el amigo incierto, cerrado un ojo y el otro abierto.
Aconseja a ser precavido con
quienes recelamos de la sinceridad de sus intenciones.
Procede de una fábula clásica,
cuyo protagonista el zorro invita a dormir al mochuelo, comprometiéndose a
velarle el sueño.
Finge acceder el mochuelo,
pero cerrando y abriendo alternativamente un ojo; como aquel manifestó su
extrañeza por este modo de proceder.
El mochuelo le dijo: Con
el amigo incierto, cerrado un ojo y el otro abierto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario