15 de julio de 2019

El Monasterio de Rueda


¿COMPARTIMOS #ARAGÓN? - EL MONASTERIO DE RUEDA
Hoy vamos a hablar del monasterio de Rueda, situado cerca de Zaragoza y a orillas del Ebro. Los monjes del Císter se instalaron aquí hace más de 800 años, en 1182, y estuvieron viviendo en este lugar nada menos que 653 años. ¿Queréis conocer algo de su historia?
A finales del siglo XI un monje llamado Roberto se retiró con siete compañeros a un bosque perdido en Francia para intentar recuperar la austeridad de la vida monástica que la orden benedictina, a la que pertenecían, había olvidado. Poco después se trasladaron a una zona llamada Cîteaux, y de ahí vino el nombre con el que se conoció la nueva orden que estaba naciendo: el Císter.

Seguramente aquel movimiento no hubiera pasado de ser una anécdota, pero pronto llegó allí San Bernardo, que con su inmensa capacidad organizativa le dio dimensión europea. Para empezar, fundó un nuevo monasterio con 12 compañeros, Clairvaux (de ahí el nombre con el que se le conoce, San Bernardo de Claraval, que es la traducción española). Bernardo murió en 1153, y en aquel momento ya había 343 monasterios masculinos de la Orden. Repito, para que veáis que no me he equivocado al escribir: ¡¡¡343!!! Y lo pondré con letra también, para que no haya error: trescientos cuarenta y tres. Y todo esto en poco más de medio siglo, lo que supone una auténtica barbaridad. Pero es que a finales de la Edad Media había más de 700 monasterios cistercienses masculinos y otros tantos femeninos.
La Orden se organizó a partir de cuatro casas madres, a partir de las cuales se fueron fundando el resto. El procedimiento era siempre el mismo: un grupo de monjes partía de un monasterio para fundar otro, y entre ellos se establecía una especie de relación filial. Rueda, concretamente, deriva de la línea de Morimond.
Rueda es uno de los monasterios cistercienses mejor conservados de Europa. Aunque el origen de la fundación es alrededor de medio siglo anterior, los monjes se instalaron aquí en 1202, en unos terrenos junto al Ebro cedidos por el rey Alfonso II con el objetivo de que los monjes colonizaran los territorios que se iban conquistando a los musulmanes.
A lo largo del siglo XIII se construyó un monasterio que no es demasiado grande, pero que por un lado es una “maqueta” casi perfecta del monasterio cisterciense tipo, y por otro es de una enorme calidad. El trabajo de la piedra, tan escaso en el valle del Ebro, es de una finura increíble, especialmente en la fachada de la sala capitular, tan recargada como elegante. Eso sí, no todo iba a ser piedra estando donde estamos. La torre es una estupenda obra mudéjar de ladrillo, iniciada en la Edad Media y acabada en época barroca. En un entorno tan llano como éste, en pleno centro del valle del Ebro, es un mirador excepcional desde el que no sólo se ve una perspectiva alucinante del monasterio, sino también un paisaje en el que contrasta la estepa con el vergel de las orillas del Ebro.
Hay mucho más en el monasterio, porque tanto en el Renacimiento como en época barroca hubo sucesivas ampliaciones (no todo está restaurado aún, pero una gran parte se ha convertido en una Hospedería del Gobierno de Aragón). En cualquier caso, lo más curioso está fuera, porque ¿de dónde viene el nombre de Rueda? En el Ebro se hizo un azud que sirvió para desviar el agua por una especie de canal lateral. La corriente mueve la rueda y el agua llena los cangilones (¡qué palabra más maravillosa!). Cuando va girando y llegan a la parte de arriba el agua cae a un canal, el acueducto que la distribuye por todo el interior del monasterio por medio de tuberías de barro. A la orilla del Ebro, en medio de la vegetación, con el ruido de la noria y el frescor del agua… se está en la gloria. Y no sólo eso: monasterios bien conservados hay muchos, pero acueductos góticos en funcionamiento, muy pocos. La rueda no sólo está en el escudo y el nombre del monasterio, sino que sigue ahí, cumpliendo su función.


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