5 de noviembre de 2018

I Andada al Poyo


“La andada del Poyo”

CINCO OLIVAS – ALBORGE – ALFORQUE

Coordinados por Antonio Bolsa, él y diez andarines más de Cinco Olivas, nos reunimos en la plaza del pueblo para iniciar una marcha senderista por los montes de Alborge y Alforque.

Son las ocho treinta de la mañana, del sábado  3 de noviembre. Repartidos en tres coches partimos hacia Alborge, para iniciar el recorrido desde su mirador.

Aparcados los coches allí, los once componentes del grupo, más un perro, comenzamos la marcha por un camino agrícola que asciende hacia el monte. Una vez alcanzada cierta altura, el camino gira en dirección hacia Alforque.

Por las zonas más altas del recorrido la panorámica es espléndida. Se contempla el Ebro en toda su majestuosidad.

Recorridos unos quilómetros, ya se divisa Alforque. Y sobre todo se perfila la silueta inconfundible de “El Poyo de Alforque”.

La subida al mirador de El Poyo es corta, pero con una rampa que es todo un desafío a los músculos y al sistema respiratorio. Como la mañana es muy buena, invita a recrear la vista desde arriba y respirar el aire puro de la cima.

Y a fe que ha valido la pena el esfuerzo de subir. La vista arriba es extraordinaria, y el aire embriagador. Desde allí se divisa Cinco Olivas, Alforque… Y aunque no se ve, sí se adivina La Zaida.

Además de contemplar el paisaje, que ya recompensa el esfuerzo realizado en la subida, se han hecho varias fotos del grupo, perro incluido.

El descenso nos ha devuelto al camino, que desemboca en la carretera, ya a la vista de Alforque. Hemos puesto rumbo hacia Alborge, llevando como testigo al Ebro que nos separaba de las huertas de Cinco Olivas.

En el mirador de Alborge nos esperan los coches para devolvernos a Cinco Olivas.

Unas cervezas y unos aperitivos en la terraza del bar han puesto punto final a la actividad, y han culminado la congratulación  de todos los asistentes.

Texto: Jesús Sariñena
Fotos: Inmaculada Jiménez


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