A Dios rogando y con el mazo dando
Es un refrán español que significa que la fe y la oración deben acompañarse del esfuerzo personal.
Indica que está bien pedir ayuda o tener esperanza, pero se
debe trabajar activamente para conseguir los objetivos.
La frase se le atribuye a San Bernardo de Claraval,
quien respondió a un hombre que pedía un milagro para su carro roto: «Yo rogaré
a Dios, amigo, y tú entretanto da con el mazo».
A veces, se interpreta erróneamente como una crítica a la hipocresía, indicando que alguien dice una cosa, pero hace lo contrario.

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